Estos simpáticos cerditos se han convertido últimamente en la mascota de moda, sobre todo desde que algunos famosos como George Clooney o los Beckham, admitieran tratarlos como si de un hijo se tratara. En nuestra ciudad también hemos podido ver algunos ejemplares por el paseo marítimo acompañados de sus correspondientes dueños. Están de moda.
Los cerdos vietnamitas, aunque pertenecientes a la misma familia que los cerdos que normalmente veríamos en una granja, son animales muy limpios y no suelen oler mal al contrario de lo que pueda parecer. Hacen sus necesidades en un arenero, como lo haría una gatito, y nunca entrarán en coctacto con sus heces.
Pese su pulcritud natural, Federico Vilaplana nos advierte desde el Colegio de Veterinarios de Cádiz que «son considerados animales domésticos por que viven en el hogar, pero a niveles sanitarios se consideran como cerdos normales a los que hay que vacunar contra la fiebre porcina clásica y africana».
Las vacunas a las que hay que someter a los minipigs comienzan a las diez semanas del nacimiento de la cría, a la que siguen otra más pasadas tres semanas de la primera y otra más a los seis meses de edad. Tras estas el animal deberá ser vacunado con una regularidad de cuatro meses durante el resto de su vida.
Todas estas medidas preventivas son necesarias a efectos de evitar un brote de fiebre porcina que, en palabras de Vilaplana, «si se extendiera tendría unos efectos económicos devastadores».
Si nunca han visto un ejemplar de esta especie en la fotografía de Nuria Reina les mostramos uno.
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